Cada una de mis obras es el reflejo de un momento íntimo
entre mi visión personal y el contacto con el objeto de
la misma, bien sea animado o no. Es un instante a solas
con la modelo, o con la fruta, o con el mueble. Es ese pequeño
gran instante de compenetración y de interpretación
de lo que cotidianamente está ahí y que de repente
adquiere una estatura magnífica, revela una historia profunda
o simplemente se deja ver en su lado más humano. Esta muestra,
compuesta por desnudos y bodegones pretende, como todo el resto
de mi obra, no solo crear cuadros, sino espíritus convivientes
con las personas, que las acompañen por mucho tiempo y que
ocupen un lugar, ojalá lo más grato posible, en sus
vidas.
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